CAPÍTULO I
Hace mucho tiempo, en un templo llamado Fukō-ji, en la región del Tango, vivía un monje virtuoso que deseaba con todas sus fuerzas renacer en la Tierra Pura1. Era primavera y todo el mundo andaba agitado con los saludos y deseos por las celebraciones del Año Nuevo; entonces el monje pensó: «Yo también haré lo mismo». Así que la última noche del año, el monje escribió una carta, la dobló cuidadosamente y, con instrucciones precisas para el día siguiente, la entregó a un joven bonzo que tenía a su servicio, a quien mandó a dormir a la sala principal del templo.
Entonces llegó la mañana del primer día del año. Mientras la penumbra aún se refugiaba entre las grietas y rincones del templo, se oyó el graznido del primer cuervo de la temporada. El joven bonzo se puso de pie rápidamente y, tal como le había indicado el monje, se dirigió a la entrada principal para tocar la puerta. En ese momento, una voz le preguntó desde el interior: «¿De dónde vienes?» A lo que el joven bonzo respondió: «Vengo de la Tierra Pura del Oeste, enviado por Amida y traigo un mensaje de Año Nuevo para usted». La voz detrás de la puerta era del monje, quien apenas escuchó la respuesta del joven bonzo se levantó de un salto y corrió descalzo para abrirle. Y así lo hizo. Lo invitó a sentarse en el lugar de honor como si se tratara de alguien a quien conocía por primera vez, tomó la carta de la víspera (que él mismo había escrito) y, con mucha solemnidad, la leyó en voz alta: «Este mundo terrenal está lleno de angustia y desesperación. ¡Ven! Eres bienvenido a la Tierra Pura. ¡Ven tan pronto como puedas! Los Bodhisattvas2 te esperan y te recibirán».
Se dice que el monje se puso a llorar ni bien terminó de leer la carta, mojando con sus lágrimas las mangas del hermoso y pulcro hábito de fiesta que tenía puesto; lágrimas que, a fin de cuentas, él mismo se había provocado. Y puede parecer extraño que un monje celebre de esta forma el Año Nuevo, pero es bien sabido que ellos, siguiendo las enseñanzas del Buda, no realizan festejos como nosotros en esta fecha, sino que dedican el Año Nuevo a reflexionar y predicar sobre la naturaleza efímera de las cosas. Por eso, creo que la inquietud de aquel monje por hacer algo distinto es comprensible.
En cambio, la inquietud de los seres que, como yo, pasan esta fecha con el polvo del mundo pegado al cuerpo, es como la inquietud de las grullas y las tortugas. No nos desespera el Año Nuevo. Sinceramente, me parecen absurdas y vacías las costumbres de este día. ¿Para qué iba yo a barrer3 mi casa, si todo lo que tengo es una choza humilde que en cualquier momento puede salir volando con un ventarrón proveniente del norte? ¿Para qué iba yo a colocar un pino adornado4 en la puerta de la entrada? Aun así, doy la bienvenida a este nuevo tiempo incierto y sinuoso, como un camino de montaña entre la nieve; y quiero hacerlo a mi manera: encomendando esta primavera al Buda Amida5 .
目出度さもちゅう位なりおらが春
medetasa mo chū gurai nari ora ga haru
La dicha de Año Nuevo
también es sosegada.
¡Oh, primavera mía!
Mi pequeña hija nació el quinto mes de este año, pero yo no puedo evitar ofrecerle un poco de zōni6 como desayuno de Año Nuevo.
這へ笑へ二ツになるぞけさからは
hae warae futatsu ni naru zo kesa kara wa
Ríe, gatea,
¡ya tienes dos meses
a partir de esta mañana!
Día 01 del segundo año de la era Bunsei (1819). Ningún criado que me ayude a traer agua nueva7 para el primer baño de la temporada.
名代にわか水浴る烏かな
myōdai ni wakamizu-abiru karasu kana
En mi lugar
se baña con el agua nueva
un cuervo.
A orillas de un lago en primavera.
すっぽんも時や作らん春の月
suppon mo toki ya tsukuran haru no tsuki
La tortuga de caparazón blando
también indica que ya es hora.
Luna de primavera.
山の月花盗人をてらし給ふ
yama no tsuki hana-nusubito wo terashi tamau
Luna de montaña:
con su brillo ilumina
al ladrón de flores.
Frente al templo de Zenkō-ji en día de fiesta.
灰猫のやうな柳もお花哉
haineko no yō na yanagi mo o-hana kana
Como la cola de un gato gris,
también
¡florece el sauce!
さくらさくらと唄はれし老木哉
sakura sakura to utawareshi oi-ki kana
«¡Cerezo en flor! ¡Cerezo en flor!»
De ese modo le cantaban
al viejo árbol.
櫻へと見えてじんじん端折哉
sakura he to miete jinjin-bashori kana
«¡Vamos a ver las flores del cerezo!» dijeron,
remangándose los dobladillos
de sus kimonos.
Primer “Día del Caballo” (febrero)8.
花の世を無官の狐鳴にけり
hana no yo wo mukan no kitsune naki ni keri
Al mundo florido,
un zorro cualquiera
aullándole.
かくれ家や猫にもすへる二日灸
kakurega ya neko ni mo sueru futsukakyū
Mi hogar apartado del mundo.
Para el gato también estos
dos días de curaciones con moxas9.
葎からあんな胡蝶の生れけり
mugura kara anna kochō no umare keri
Allá, por la maleza…
Por allá nacieron
estas mariposas.
Vista lejana de Ueno.
白壁の誹れながらかすみけり
shirakabe no soshirare nagara kasumi keri
Y mientras hablábamos mal
sobre las paredes blancas de los ricachones,
llegó la niebla de primavera.
苗代は菴のかざりに青みけり
nawashiro wa io no kazari ni aomi keri
Los brotes del arrozal
que adornan mi ermita,
reverdeciendo.
花の陰あかの他人はなかりけり
hana no kage aka no tanin wa nakari keri
Bajo la sombra
de las flores de cerezo
nadie es un completo extraño
Decimoquinto día del segundo mes.
小うるさい花が咲とて寐釋迦かな
ko-urusai hana ga saku tote nejaka kana
Dice: «¡Qué fastidiosas
estas flores de cerezo!»;
y, aun así, duerme el Buda10.
み佛や寐ておはしても花と錢
mihotoke ya nete owashite mo hana to zeni
Buda Amida.
Incluso mientras duerme tiene
monedas y flores.
猫の子や秤にかかりつつじゃれる
neko no ko ya hakari ni kakaritsutsu jareru
Los gatitos:
aunque están sobre una balanza
siguen jugando.
Río Tama.
さらし布霞の足しに聳えけり
sarashinuno kasumi no tashi ni sobie keri
Elevándose,
una tela blanca se suma
a la niebla primaveral
NOTAS:
1La «Tierra Pura del Oeste» (jōdo 浄土), según la creencia de la escuela budista Jōdo Shinshū 浄土真宗, es el «Paraíso» en el que mora eternamente el Buda Amida.
2El término en sánscrito bodhisattva बोधिसत्त्व —en japonés, bosatsu 菩薩 o bodaisatta 菩提薩埵— significa «ser que despierta» en alusión, según el budismo, a los seres que buscan alcanzar la budeidad para ayudar al resto de los seres sintientes a liberarse del sufrimiento.
3Se refiere a la «limpieza general» (ōsōji 大掃除), una antigua tradición japonesa realizada durante el último día del año. Consiste en un aseo profundo y exhaustivo de los lugares donde las personas pasan la mayor parte de su vida (casas, oficinas, escuelas, templos, etc.); el ritual también incluye reparar los desperfectos del hogar, pagar cuentas atrasadas y tirar a la basura todo lo que sea innecesario (ropa vieja, juguetes rotos, utensilios gastados, etc.). El objetivo la renovación física y espiritual para recibir bien el nuevo año.
4Los «pinos de puerta» (kadomatsu 門松) son objetos rituales de Año Nuevo, utilizados desde la antigüedad para dar la bienvenida a los espíritus de la cosecha. Estos adornos, similares a los árboles de Navidad occidentales, se colocan en parejas frente a las casas hasta el 15 de enero aproximadamente; luego, se queman.
5El Buda Amida, también conocido como «Buda de la Luz Infinita» o «Buda de la Vida Infinita» —en sánscrito amitābha अमिताभ o amitāyus अमितायुस्— es una de las figuras principales del budismo Mahāyāna y la figura más venerada del budismo de la «Tierra Pura» o Jōdo Shinshū 浄土真宗. Se le atribuyen cualidades como la compasión, la sabiduría y la luz ilimitada
6Zōni 雑煮 es un plato típico de Año Nuevo; una especie de sopa compuesta por «miso blanco» (shiromiso 白味噌) y «pastelitos de arroz» (mochi 餅). Su sabor es muy penetrante, razón por la cual es considerada generalmente como un «plato para adultos». Por eso, la escena del haiku resulta curiosa: Issa ofrece con cariño este platillo a su segunda hija, Sato, de poco menos de un año, la única viva en ese entonces.
7El «agua nueva» (wakamizu 若水) simboliza la tradición de recoger agua de un pozo durante la mañana del primer día del año, la cual se ofrece en los altares shintoístas domésticos a modo de ritual.
8El «Primer Día del Caballo» (hatsu-uma 初午) se refiere al 01 de febrero, fecha que conmemora la primera consagración de Inari no Kami 稲荷神, deidad shintoísta de las cosechas y la prosperidad, cuyos mensajeros son «zorros» (kitsune 狐) con poderes sobrenaturales.
9El «tratamiento con moxas» o «moxibustion» (kyū 灸) es una práctica de la medicina tradicional china que consiste en entibiar determinadas partes del cuerpo con moxas encendidas para estimular el flujo sanguíneo «vital» o «energético» (qì 氣).
10Los «Budas durmientes» (nejaka 寝釈迦), también llamados Nehanbutsu 涅槃仏 o Nebotoke 寝仏, son estatuas enormes que recrean el fallecimiento del Buda histórico, Siddhārtha Gautama, quien, según la leyenda, tras sumirse en una profunda y última meditación, alcanzó el estado de «Nirvana completo» (hatsunehan 般涅槃) —en sánscrito, parinirvāṇa परिनिर्वाण—; es decir, terminó con el ciclo de sufrimientos y reencarnaciones al que se encuentra atado todo ser terrenal.
